Wednesday, August 16, 2006

Ignacio Manuel Altamirano

Envié mi mejor libro de poemas a un concurso local
de poca monta
un libro que llevo diez años trabajando
el premio se lo dieron a una poetisa que es a la vez
funcionario de gobierno
en algún departamento de cultura
en algún estado aledaño
no publicaron los poemas
no hubo aviso en los diarios
entregaron el premio en efectivo.
Ví algunas protestas de periodistas en algún sitio
sobre el comportamiento del área cultural
y la falta de seriedad para organizar el evento.
Ellos reclamaban que no hubo transparencia
no se supo quienes formaron el jurado
dictaminaron en solo diez dias
hubo dos extensiones de tiempo para entregar
los poemarios;
el nombre de la ganadora es bonito, parece
un nombre extranjero
debe ser una mujer culta
de esas del jet-set cultural
o de buena familia
con buenas costumbres
y buenos puntos de vista
para promover la cultura,
debe tener un buen trasero
y un buen ver
y debe tal vez escribir
cosas bonitas
merecedoras de un premio;
yo y mis versos floridos
nos encerramos a beber
en la decepción
esta vez el dinero no me importaba
necesitaba ganar el concurso
era muy importante
el nombre del concurso
significaba algo personal,
es un escritor clásico
y yo leí sus diarios
charlaba con él
me iba al sitio donde vivió de pequeño
y me parecía entenderlo
por eso quise ganar ese premio
la primera vez que se otorga
y no lo tuve;
en la siguiente edición
tengo dudas
en enviar algo
el escritor cuyo nombre tiene
el premio
sigue siendo mi amigo secreto
lo sigo leyendo
ambos llevamos el mismo apellido
y lo sigo entendiendo
en cierto modo
nuestras vidas son parecidas.

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